La sociedad autista

Publicado por Gerardo en el Blog de “La Hermandad de Bomberos”:
Link de la Publicacion: http://hermandadebomberos.ning.com/profiles/blogs/la-sociedad-autista

Este 2 de junio (Dia del Bombero Voluntario Argentino) me toco particularmente estar como Miembro del Cuartel de Dina Huapi. Allí, luego del desayuno protocolar alguien avisó que le estaban haciendo una nota a Damián,
todos lo conocemos, un amigo, un bombero. Allí reunidos en torno a la radio,
los chicos, los grandes, Bomberos, de Comisión, su hermana. A todos nos
embargaba un sentimiento de emoción al escuchar la traducción que hacía el jefe
de Centro de lo que él respondía a las preguntas del periodista. Nadie quería
levantar la mirada para mostrar esos sollozos que en el aire se respiraban.
Cuando comentaba de la capacitación, que era lo mas importante que tenía un
Bombero, o cuando recordaba ese día y decía que volvería a hacer lo mismo;
porque el entró con su equipo de respiración. Que era viejo, eso sí. Damian
siempre fue un tipo que bregó por la capacitación y por que las cosas se hagan
bien, siempre sostenía que el mejor Bombero era aquel que no se ensuciaba, no
aquel que volvía de un incendio con la cara negra de tizne por el humo o todo
mojado. Y por sus pensamientos siempre tuvo encontronazos con los Jefes y las
Comisiones, porque quería lo mejor para los Bomberos, no los resabios, aunque
cueste mucho dinero. Consideraba, y aún lo sigue haciendo que el bombero no por
ser voluntario debe vivir de la voluntad de los Gobernantes o de quienes se
apiaden y les den lo que les sobra. En esta profesión eso no sirve. Sirve lo
mejor, aunque cueste, porque puede salvar una vida, la del Bombero, ya que sin
él se pierde un hombre común pero con mayores capacidades que cualquiera, con
mayor entrenamiento que cualquiera y con un sentido único de servir a los
demás.

Cuando a Damián le ocurrió esto no importó jurisdicción o banderías políticas. Los Bomberos nos unimos por un mismo reclamo. Seguridad. Y
esa palabra englobaba todo. Nuestro Cuartel (Centro) el más viejo de la ciudad
era el más pobre en equipamiento (por ese entonces) pero al resto no le importó
y se unió a nuestra lucha porque a Damian le pagaran el avión sanitario para trasladarlo
a Buenos Aires, para que lo puedan atender mejor. Hicimos marchas adonde
convocamos a todas las juntas vecinales, tuvimos reuniones con los referentes,
pero a la hora de caminar éramos solo nosotros y nuestras familias.

Nosotros no podemos hacer huelgas y no salir a las intervenciones porque primero que nada somos personas y con un compañero en terapia intensiva y pocos elementos salíamos igual, arriesgando
nuestras vidas porque sabíamos que mucho más no podíamos hacer. Conseguimos el
avión y que le cubran los gastos a Damián y su familia y todo se calmó.

La sociedad a la que nos debemos se olvidó de Damian y de nuestros escasos recursos y solo se acordaba de los Bomberos cuando llegaban tarde a un incendio o cuando no estaban al
necesitarlos. Pero en la entrevista el 2 de junio contó como se solventa
económicamente. Con una pensión graciable de bomberos de $ 890!!! y se llama graciable porque es lo que cobra un bombero al
cabo de 25 años de servicio como retribución por los servicios prestados a su
comunidad. ¿Quien se hace cargo de los mas de 6 años que Damián esta sin trabajar? Del futuro de Damián? De lo
que tuvo que gastar porque el IPROSS (la obra social de los bomberos) no le
cubrió en su enfermedad y rehabilitación? Indignación fue lo que sentimos
cuando escuchamos la cifra. A partir de su problema (porque decir accidente
sería decir que fue un hecho fortuito y no fue así, se podría haber evitado)
sancionaron un proyecto de ley que contempla la cobertura de ART para los
Bomberos, pero..está vigente?¿No es la
ART la encargada de controlar lo concerniente a la seguridad
o es una simple sigla mas a asociar?

Pero los Bomberos estamos hartos de pelear y mucho más no podemos hacer que desnudar nuestros problemas y carencias a la sociedad, una sociedad autista que poco hace por conocer las
realidades y los problemas de sus Cuerpos de Bomberos.

Damián hoy es un Bombero mas, que día a día lucha con la vida que lo postró en una silla para poder ser cada vez mejor y ojala Dios quiera y con el apoyo de la tecnología pueda lograr mas
avances. Nos llenó de orgullo a sus amigos saber que iba a ser papá nuevamente
con la mujer que ama y mas quisiéramos hacer por él.

Pero la sociedad le debe mucho a un hombre que casi dio su vida por salvar bienes ajenos y hoy no hace mas que demostrarnos la fuerza y la entereza que hay en él y le da mas vigor a esa
frase.. LA PUCHA QUE
VALE LA PENA ESTAR
VIVO!!!!

Asesor
Instructor de la federación de Provincia de Rio Negro, Suboficial Principal Retirado, Instructor curso CCI OFDA

CÁLCULO Y APLICACIÓN DE CAUDALES EN INCENDIOS

CÁLCULO Y APLICACIÓN DE CAUDALES EN INCENDIOS ESTRUCTURALES

Por Jaime Núñez Sotomayor

Articulo de Jaime Núñez Sotomayor, Subido en Documento PDF alGrupo Descargas de La Hermandad de Bomberos

El motivo por el que le arrojamos agua a un incendio es que aquella es un excelente y

económico medio de absorber el calor que mantiene la combustión de aquel, obviamente

esperamos que al absorber ese calor, el incendio quede rápidamente bajo control.

Si no se le arroja agua, los bomberos no llegan, no son eficientes, etc., ocurre lo que

está graficado en la figura 1, el incendio empieza, aumenta, llega a su punto máximo

y empieza su declive, destruyendo todo lo que encuentra a su paso.

DESARROLLO DE UN INCENDIO

Pero, ¿cómo se calcula el caudal de agua que se debe arrojar a un incendio?

Algunos bomberos, demasiados tal vez, ponen énfasis en que hay que cuidar el agua

y por lo tanto usar pitones de bajo caudal. Eso aparentemente es correcto, ya que la

simple lógica nos indica que mientras más bajo sea el desalojo de un pitón, más

tiempo nos durará el volumen de agua que tenemos en el estanque de nuestro carro.

También menos problemas tendrá la red de agua en mantener los pitones con una

buena presión, ya que el bajo consumo de éstos, permitirá mantenerlos bien alimentados.

El único inconveniente de lo anterior, es que se cambia el enfoque de apagar el incendio

y salvar vidas y propiedad a… ¡cuidar el agua!

Volviendo a la pregunta inicial, el caudal adecuado es el que permite controlar un incendio

en un tiempo de 30 a 60 segundos, desde que empezó el envío del caudal

adecuado.

DESARROLLO DE UN INCENDIO

Muchos podrán sentirse sorprendidos de querer pretender que un incendio se pueda

apagar en tan corto lapso de tiempo, pero veamos un ejemplo, un tanto fantasioso,

pero útil para el fin de explicar esa afirmación.

Supongamos que se está quemando completamente una barraca que mide 100 x 100

mts. De pronto aparece un gigante que levanta esa barraca y la sumerge durante 3

segundos (sí, segundos, no minutos ni horas) en un lago de las cercanías.

¿Que ocurrió con el incendio?, Obviamente se apagó por completo. Este ejercicio

mental es bastante claro cómo para ayudarnos a abrir nuestra disposición a la forma

en que combatimos los incendios.

Muchas veces, vemos en las noticias incendios que duran horas y a abnegados bomberos

que están durante las mismas horas arrojando agua a un incendio y que aparentemente,

lo están apagando de forma gradual.

Incluso hay bomberos que piensan que si les aseguran alimentación constante de

agua a su pitón de 100 gpm, pueden apagar incendios de cualquier tamaño.

En realidad lo que aparece a ojos profanos como un control gradual del incendio, no

es más que el resultado que – como ya se ha quemado tanto de lo que estaba ardiendo

– el incendio se está quedando sin combustible.

Es decir, lo que ha ocurrido, es que es el incendio el que ha descendido al nivel de

absorción de calor de los chorros que se le está enviando y no que los bomberos lo

estén controlando.

Esto es lo que vemos en el siguiente gráfico, donde se muestra lo que ocurre con un

caudal insuficiente.

Al llegar los bomberos en el tiempo 2, armaron pitones para enviar un caudal 5 el que

no era adecuado para ese momento. Al acercarse al tiempo 6 fueron armando otros

pitones hasta llegar a un caudal 10, el que también fue insuficiente.

El caudal enviado desde el tiempo 6 en adelante, sólo fue efectivo cuando el incendio

descendió su producción de calor a la capacidad de absorción del caudal 10, es decir

en el momento 16-17, cuando ya no quedaba prácticamente nada combustible.

Si en el tiempo 5 hubiesen enviado un caudal 20, el incendio habría sido controlado

en un tiempo de 30 a 60 segundos (sí, segundos).

CÁLCULO DE CAUDAL ADECUADO

Para controlar un incendio en los tiempos indicados, un caudal en general considerado

adecuado es uno de 10 litros por minuto x m2.

Es decir, suponiendo un incendio que afecta un área de 30 x 30 metros requiere para

su rápido control un caudal de 30 x 30 x 10 = 9.000 lpm. Este es el caudal crítico, lo

que sea inferior no apagará el incendio, si el caudal enviado es superior en un 50% al

crítico, el incendio será controlado en cinco segundos (5 segs), momento en el que

debe ser cortado el envío de ese caudal para rematar con chorros más pequeños.

Si recordamos que, en general, las bombas de los carros pueden mover un caudal

de 2.000 lpm, se necesita al menos 4 carros trabajando al unísono, con chorros monitores

(chorro de monitor es el que arroja 1.500 lpm -400 gpm- o más).

Cualquier caudal inferior a ese es simplemente un desperdicio de agua, petróleo,

desgaste de bombas, etc, sin contar con las maniobras arriesgadas que deben realizar

los bomberos en un ambiente ya inseguro.

Para armadas de gran caudal, ver artículo “Operación de Bombas”.

En la siguiente secuencia de 4 fotos se ve un ataque realizado en forma óptima en

cuanto a caudal, manejo del chorro, personal, etc.

Nótese lo envuelta que está la estructura antes de empezar el ataque y la cantidad

total de bomberos (tres, incluyendo al maquinista).

Operación inicial sólo con el agua del estanque. El maquinista conectó el grifo sólo

después que el incendio estaba bajo control.

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En foto 2, se está realizando la descarga de aire de la línea antes de acercarse al incendio.

Para protección de estructuras expuestas véase artículo “Protección de Exposiciones”

¡Inicio del ataque!, línea de 2” (50 mm), pitón de 0 a 350 gpm (1300 lpm), caudal real

250 gpm (950 lpm). Efecto inmediato, vapor saliendo por las mismas vías por las que

salía el fuego, chorro directo para penetración a través del fuego.

La neblina se habría evaporado antes de penetrar.


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La cuarta foto fue tomada un (1) minuto después que se inició el ataque. ¡Ataque inicial

sólo con estanque del carro! No se puede culpar a los grifos. Sólo 3 bomberos.

Normalmente en incendios similares y bomberos con entrenamiento deficiente, lo

normal es que la estructura se queme por completo.

RAZONES POR LAS CUALES LOS INCENDIOS ESCAPAN DE CONTROL

EL 90% los incendios son controlados en forma rápida y eficaz con pitones de bajo

caudal máximo (100-125 gpm) y muchas veces sin una estructura de mando que

coordine las distintas operaciones.

El momento de la verdad llega cuando al atacar un incendio grande, los bomberos

actúan con el “piloto automático” conectado, realizando las mismas armadas utilizadas

para atacar incendios de tamaño normal.

Al ver que no se obtiene resultados, para el momento en que se realiza armadas de

líneas de mayor caudal, el incendio ya ha crecido fuera de control y los carros se han

quedado sin agua.

Los incendios grandes representan en cantidad un 10% de los siniestros, pero producen el 90% de las pérdidas humanas y materiales.

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El caudal que entregan los grifos, normalmente es inferior al que pueden entregar los

estanques de los carros, por lo que las nuevas armadas realizadas no tendrán mayor

efecto en el incendio hasta que este haya disminuido a un nivel en que, el calor que

mantiene la combustión pueda ser absorbido por el caudal que se le envía (gráfico 2).

MANEJO DE CHORROS

En incendios de tamaño corriente, el lugar y forma en que se envíen los chorros no es

tan crítico como en uno grande. En este último caso, si el chorro se aplica en neblina,

el agua no penetrará a través del fuego, evaporándose antes de enfriar lo que realmente

está ardiendo y se perderá inútilmente.

En la foto 3 se ve el chorro aplicado en chorro directo, lo que facilita dicha penetración.

Con pitones de menor caudal (100-125 gpm), no habría sido posible controlarlo,

incluso aunque dos sumaran 250 gpm.

Existe una enorme cantidad de variables que dictan el número y ubicación de los chorros

con que se ataca un incendio, pero lo básico es enviar el caudal adecuado. También

se debe tener en cuenta que en incendios grandes, no es lo mismo dos chorros

de 1000 lpm que uno de 2.000 lpm.

Entre otras razones por alcance, masa de impacto y penetración. Dos chorros de

1.000 lpm tienen una superficie expuesta un 50% mayor que uno solo de 2.000 lpm,

esa es la razón por el mayor alcance de los chorros grandes.

Para presiones en la bomba con las distintas armadas, ver artículo “Operación de

Bombas” y la tabla de Pérdida por Roce dentro de aquel.

La única forma de “ahorrar” agua es apagando el incendio.

El autor Jaime Núñez Sotomayor (41) es Técnico en Construcción, Inspector de Seguros, fue Bombero por 20

años en la Segunda Compañía del Cuerpo de Bomberos de Viña del Mar, donde fue entre otros Inspector General

de Material Menor, Inspector General de Capacitación, ex Instructor ANB